Hasta el día de hoy la escasez fue y sigue
siendo el tema central que preocupa a los economistas, y que en este momento
histórico nos planteamos las siguientes preguntas ¿Cómo hacer más de menos? (la
maximización), ¿Cómo lograr que la gente viva mejor? (desarrollo) ¿Cómo
evolucionar del sistema actual a un sistema más
satisfactorio? (Economía del Bienestar) ¿Es necesario seguir creciendo?
(Teoría del decrecimiento) ¿Qué retos nos implica el siglo XXI y el devenir?
La economía como bien apuntaba Carlos
Marx, evoluciona en tanto que la sociedad evoluciona y son interdependientes,
es decir, un cambio social implica un cambio económico, de la misma manera un
cambio en nuestros días científico, también genera cambios económicos
importantes. Sólo observemos la aparición de la computadora en el último cuarto del siglo XX, generó una rama
nueva de comercio y economía, la economía de los medios digitales, las ventas
vía internet, etcétera.
El objetivo de la búsqueda de la riqueza
para la sociedad en una economía con abundancia ha quedado en segundo lugar, el
bienestar se considera importante
también ya que conlleva un aspecto de relevancia: la salud, y una
población saludable es el primer eslabón de una economía fuerte. Debido a este
planteamiento se han desarrollado indicadores como el Producto Interno de la
Felicidad que ya no sólo se interesa por cuanto se produce sino también por
cuál es el estado de vida de las personas, y
anterior a este indicador está el Producto Ecológico y el Índice de Desarrollo
Humano
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